¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Va mucho más allá de unas preguntas y unos contenidos; sólo es una pequeñísima parte de todo lo que rodea el aprendizaje. Se pretende también desarrollar competencias que incluyan el saber que, cómo, con quién y para qué hacer; y no solo referiéndose al sector empresarial sino a todo el entorno que rodea al estudiante. Éste debe salir preparado tanto para lo operatividad como también cognitivamente. A diferencia de los esquemas tradicionales de aprendizaje, deben ser más simples y menos relacionados con la teoría. Se debe incorporar la dimensión colaborativa, humana y reflexiva, además que las cuestiones operacionales que una empresa requiere.
El aprendizaje entonces, debe considerarse como un aprendizaje con “h”, porque el alumno cuando adquiere nuevo conocimiento, lo hace suyo y para cuando lo requiera lo pueda transformar; lo mismo sucede con los viejos conocimientos, los puede reconstruir cuando lo considere necesario, por ende el mismo individuo se autoconstruye y transforma. Y cada cual se lo apropia de manera diferente y específica.
En vez de medir el aprendizaje en una serie de preguntas, se debería evaluar los cambios estructurales ocurridos tanto en el estudiante como en el docente. “Al aprender, el ser humano está optando por una forma concreta de apropiación de la realidad del mundo”. Se dice que el docente es “mediador”, pero si analizamos más detalladamente, nos daremos cuenta que no es así; no podemos enseñar a nadie directamente; solo proporcionamos algunos “medios” psicológicos y físicos de lo que él pretende que el alumno aprenda, que quizás, son o no los adecuados. Por ello se le deba preguntar al alumno qué es lo que le interesa, involucarándose al mundo y el modo de estar con él, porque mientras a él no le interese, no podrá aprender ni hacer suyo el conocimiento y transformarlo.
Se habla pues, del aprendizaje significativo y el aprendizaje situado. Todo lo que asimilamos nos ayuda y todo es significativo, pero variará, a veces menos, a veces más, dependiendo en las circunstancias en que nos encontremos. Aunque algunos piensan que el aprendizaje discursivo y memorístico no es significativo, sí que lo es, sólo que no se debe aislar, sino complementarlo, adquiriendo competencias, encaminado a situaciones reales, con participación colaborativa, comprendiendo el cómo hacerlo, por qué y para qué, los valores, las actitudes, etc. El individuo adaptará los conocimientos a determinadas situaciones, entonces demostrará que es competente y ha aprendido.
Entendiendo que las competencias, no son conocimientos; son capacidades para actuar, alcanzar objetivos, resolver situaciones, tomar decisiones, etc., pero apoyados en los conocimientos. “Competencia, es la capacidad de movilizar saberes en un contexto deteminado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”.
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